Apuntes

20 September 2006

5. 3. Las embarcaciones y las técnicas de navegación

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5. Los puertos en el siglo de la Ilustración

5. 3. Las embarcaciones y las técnicas de navegación

En el siglo XVIII se produjeron una serie de innovaciones en la construcción y en las técnicas de navegación de los grandes bajeles.
Las mejoras técnicas en la construcción permitieron incrementar el tamaño, los grandes navíos en línea llegaban a armar cien cañones. Las fragatas y bergantines, además de aumentar la capacidad, mejoraban en maniobrabilidad y velocidad. El sistema vélico, hacia final de siglo, pasa de tener una sola vela cuadrada en cada mástil, a tener varias.

Los grandes navíos como los últimos galeones y las primeras fragatas dejaban de aparejar las velas cebaderas (que van bajo el bauprés) y la latina del mástil de mesana (en catalán mitjana) se cambiaba por la cangreja (cat: cangrea).

Llibre del Consolat de Mar
Les costums marítimes de Barcelona universalment conegudes per Llibre del Consolat de mar

Un elemento que mejoró la navegación fue la rueda del timón que permitía una más cómoda y segura transmisión desde la cubierta a la pala del timón. Se mejoró la capacidad del casco, el rendimiento del aparejo, la velocidad y la maniobrabilidad, especialmente en las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX.

En el Mediterráneo la vela básica continuó siendo la latina. “Els xabecs, les sageties, els llaüts i les barques” dominaban la navegación balear. Algunas embarcaciones como la tartana (Embarcación menor de vela latina y con un solo palo) o los bergantines combinaban los dos tipos de aparejos (”rodó i llatí” o redondo y latino). Incluso una embarcación, el pinc, podía aparejar alternativamente en el mástil mayor una gran vela latina o dos cuadradas.

La embarcación más empleada eran los jabeques. Era una embarcación de tres palos y “botaló”, con el trinquete inclinado hacia proa y el mayor y el mesana “en candela” (Dicho de los palos del buque y de otros objetos semejantes: En posición vertical). El más habitual era el aparejo con velas latinas, pero había también el “xabec rodó” (polacra - jabeque) que llevaba velas cuadras en el trinquete y mayor; el “xabec místic” con vela cuadra en el mayor y con cangreja y cuadra en el mesana. Una variedad del jabeque sería la bergantina, con tres velas cuadras en el mayor.

(Capità Barceló)

En el siglo XVIII se realizaron los primeros planos a escala de las embarcaciones, se escribieron los primeros tratados de construcción naval y las primeras obras de cálculo.
Tras el descubrimiento del cronómetro y del octante que permiten calcular con precisión la posición del navío en la mar, determinando la longitud y la latitud, se desarrollaron las técnicas de navegación.
La aparición de las primeras Escuelas de Náutica, aparte de la Casa de la Contratación y del Colegio de San Telmo de Sevilla, supusieron un paso importante en la difusión de conocimientos y en las técnicas de navegación.
La cartografía también mejoró gracias a las exploraciones y viajes científicos que los países marítimos avanzados de la época organizaron.

Pese a los progresos realizados en este siglo de las Luces, en general tanto los pilotos como los constructores (”mestres d’aixa”), y los marineros tenían pocos conocimientos teóricos pero disponían de la sabiduría proporcionada por el aprendizaje práctico realizado desde muy jóvenes.

Enlaces
Wikipedia: aparejos de náutica
Wikipedia: mástiles
Wikipedia: velas

Atlas enciclopédico: La mar océana
Atlas enciclopédico: Términos náuticos
Atlas enciclopédico: aparejos

Librería de Náutica de Palma, Aragón 28 bajos. - Palma de Mallorca - 07006 - I. Baleares - ESPAÑA - Teléfono: 971 46 00 01 - Fax: 971 77 10 87

Fundación Letras del Mar: Museos navales y marítimos

Museo Naval de Madrid

Diccionario náutico

19 September 2006

5. 2. El tráfico y las características de los puertos

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5. Los puertos en el siglo de la Ilustración

5. 2. El tráfico y las características de los puertos

Los tipos de barcos de carga más habituales en el tráfico de cabotaje debieron ser muy parecidos a los del siglo XVII, pero los aparejos y las formas del casco los hacían más maniobrables.
Los grandes navíos, tanto de guerra como mercantes, fueron creciendo en tamaño a lo largo del siglo XVIII. Los puertos tuvieron que adecuarse. A mitad del siglo empezaron a elaborarse proyectos de mejoras en la infraestructura y de construcción de nuevos muelles. Los autores eran ingenieros militares y, en las últimas décadas, ingenieros de la Armada.

En cuanto a los tipos de mercancías, hubo bastante continuidad con el siglo anterior. Palma exportaba principalmente aceite, también, almendras y otros productos agrarios. En cuanto a manufacturas, tejidos de baja calidad (lana, lino, cáñamo) y era la segunda exportación en valor, tras el aceite. La importación principal continuó siendo los cereales.

Sí cambiaron los puertos con los que se traficaba. Así, en la primera mitad del siglo, el tráfico era principalmente con puertos del Mediterráneo occidental: Barcelona, Alicante, Marsella, Génova; también, aunque en menor medida, con puertos atlánticos: Cádiz, Canarias, Amsterdam, Hamburgo, Rotterdam, Londres. Los puertos de Londres y Amsterdam ganaron importancia en su tráfico con Palma entre 1750 y 1780 (hasta el 25% del comercio exterior). En las últimas décadas, el puerto más importante para el comercio exterior mallorquín fue Barcelona. En estas décadas se establecieron los primeros contactos con los puertos americanos ya que el Reglamento de Libre Comercio, del 12 de octubre de 1778 lo posibilitó.

Mahón tuvo una historia aparte. La conquista de Menorca por James Stanhope en septiembre de 1708, desarrolló el puerto y la ciudad de Mahón mediante varias medidas diferentes como, en el orden militar, las construcciones militares del hospital de la isla del Rey, la ampliación y mejora del castillo de San Felipe y de la base naval. En el orden de la Administración, mediante el traslado de los Tribunales del Gobierno, del Real Patrimonio y el establecimiento de la sede de gobierno en Mahón, lo que convirtió a esta ciudad en capital de la isla y, tercer orden de medidas, la concesión de puerto franco, de fomento de la actividad mercantil, del corsarismo y de las actividades derivadas de puerto de la Armada inglesa.

Sin embargo, la estructura económica apenas cambió con los ingleses. Introdujeron algunas especies agrícolas y razas ganaderas, mejoraron algunas infraestructuras.

El elemento más innovador en el tráfico portuario mahonés el comercio del grano dedicado al suministro de los destacamentos ingleses en el Mediterráneo. Importado desde Barbaria, se distribuía a través de Mahón; un tercio se consumía en la isla y el resto se exportaba a las dotaciones inglesas en Italia y, parte, a Mallorca. Em 1778, un centenar de embarcaciones menorquinas se dedicaban al transporte del trigo.

También se importaban productos agrícolas de los que la isla era deficitaria: patatas, arroz, aceite, carne salada y productos manufacturados como tejidos, esparto, cuero, papel. Los puertos con los que comerciaba eran los del Mediterráneo occidental y central, aunque llegaban a algunos orientales y también africanos: Génova, Liorna, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Marsella, Barcelona, Mallorca, Alicante, Cartagena y Gibraltar. También Alejandría, Trípoli, Argelia y Túnez.

La principal mercancia que exportaba Ibiza era la sal. El corsarismo también adquirió importancia en la sociedad ibicenca.

5. 1. Un período de grandes cambios

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5. Los puertos en el siglo de la Ilustración

5. 1. Un período de grandes cambios

El siglo XVIII, de la Ilustración, empieza con la Guerra de Sucesión que enfrentó a los partidarios de Felipe V con los del Archiduque Carlos. Termina también con guerras, ya entre Francia y España o ya entre la coalición de estos países frente a Inglaterra.

Menorca fue ocupada por los ingleses en 1708, ocupación reconocida en el Tratado de Utrech de 1713. Pasa por etapas intermedias bajo soberanías francesa y española hasta 1802 cuando por el Tratado de Amiens se da el retorno definitivo a España.

Los cambios políticos y administrativos tras la victoria de Felipe V fueron importantes en todos los ámbitos. El Decreto de Nueva Planta impuso cambios en la administración local así como en la gestión de los puertos.

Pese a guerras y crisis, la población balear aumenta enormemente en este siglo. Menorca dobla su población, desde menos de 15000 habitantes a más de 30000. Mallorca llega a los 140000, Ibiza a los 15000 y Formentera, que en 1697 empieza a repoblarse, llega a los 1000 habitantes.

Además del aumento poblacional, se producen cambios en la distribución. Así, en Menorca que comienza el siglo con aproximadamente la misma cantidad de población en Ciudadela y Mahón, lo acaba con que Mahón triplica la población de Ciudadela. En Mallorca, Palma disminuye en su peso demográfico en relación al conjunto de la isla: crece a un ritmo inferior al del conjunto de Mallorca. Ibiza crece a un ritmo más lento con una sola ciudad y gran cantidad de población diseminada. En la segunda mitad de este siglo crece el arrabal de La Marina, mientras que la zona enmurallada pierde habitantes. Formentera llega a los mil habitantes al recibir migraciones desde el campo ibicenco.

Se produce un gran crecimiento de las actividades relacionadas con el mar, tanto del comercio marítimo como de las actividades complementarias, construcción y reparación naval. La casi desaparición de la piratería hace que las ciudades - hasta entonces separadas de los puertos por las murallas - crearan zonas de contacto con el puerto y el mar. Así, en Ibiza el arrabal de La Marina crece espectacularmente, y, en Menorca, la franja de baja mar de Mahón se puebla de casas.

En Palma, la ciudad amurallada junto al mar, no es posible la creación de nuevos barrios junto al mar.

18 September 2006

5. 0 Índice de Los puertos en el siglo de la Ilustración

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5. Los puertos en el siglo de la Ilustración

Índice

  1. Un período de grandes cambios
  2. El tráfico y las características de los puertos
  3. Las embarcaciones y las técnicas de navegación
  4. El comercio y la navegación
  5. Las técnicas de construcción y la gestión de los puertos

4. 6 Construcción y defensa del puerto de Palma

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4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 6 Construcción y defensa del puerto de Palma

El puerto de Palma es el único de las islas que realizó durante los siglos VVI y XVII algunas obras de carácter infraestructural. La preocupación por la defensa del puerto y de la ciudad era más importante que la atención dedicada a la mejora de los muelles. Era una época de grandes peligros provenientes de los piratas y en la que el comercio marítimo se hallaba estancado o en crisis.

Durante el siglo XVI Mallorca tuvo una recuperación pausada pero constante. Recibió numerosos ataques piratas y el temor a una invasión en gran escala organizada conjuntamente por el Rey de Francia y el imperio Otomano estuvo próximo a acertar hacia mediados del siglo XVI. Pero, pese a todo, ninguna localidad mallorquina recibió ataques tan desvastadores como los sufridos por Mahón en 1535 o Ciudadela en 1558.

El puerto de Palma tuvo un tráfico y actividades superiores a los demás puertos. Importaciones de trigo, cueros, metales, telas, cerámicas, vino y otros productos provenientes de puertos del Mediterráneo occidental y central. Exportaciones de los principales productos baleares: aceite, jabón, tejidos. Y un tráfico con los demás puertos de las islas que importaba sal y madera desde Ibiza y productos ganaderos desde Menorca.

En el año 1600, Palma debía tener unos 36000 habitantes. Una docena de ciudades y pueblos superan o se aprochiman a los 4000 habitantes, cifra que se consideraba propia de un núcleo urbano de dimensiones medianas.

Las primeras informaciones sobre la necesidad de mejorar la defensa se produjeron en 1535 cuando el Virrey y Capitán General, Eiximen Pérez de Figuerola, hizo edificar una torre de defensa en el muelle de Palma. En el siglo siguiente, se amplía el área en torno a la torre defensiva con la construcción de la fortaleza conocida como La Avanzada.

La defensa de Portopí había sido una preocupación constante. En el siglo XVII se propuso un proyecto que constituía un salto importante respecto a la estrategia anterior. Se trataba de construir una nueva fortaleza, lo cual fue aprobado por el Gran y General Consell el año 1600 y las obras comenzaron poco después, sufragadas en parte por el Colegio de la Mercadería. En la década de los años 60, el Castillo de Portopí (nombre con el que fue conocido) fue ampliado y dotado de cuatro nuevos baluartes y de una batería baja. El sistema de defensa de la rada de Portopí y de su entorno fue completado con nuevas baterías y artillando la torre de Paraires.

Para construir el Castillo de San Carlos se demolió la torre del Faro y se trasladó la linterna a la torre de Señales. La torre de Señales empezó a funcionar como faro el 20 de abril de 1613 y la mantuvo, junto al sistema de señales hasta el siglo XX. Los vigilantes de la torre y el mantenimiento dependíab del Colegio de la Mercadería, que continuaba siendo la institución responsable de la gestión de las actividades portuarias.

Durante el siglo XVII se elimina la torre de la capilla de Sant Nicolau y se dedica ese área a lazareto. Quienes provenían de lugares infectados por la peste pasaban cuarentena en esos terrenos. El lazareto dependía del Gran y General Consell y era gestionado por los sanitarios.

A finales del siglo XVII se realizó alguna obra marítima en torno a la torre de Señales ya que los temporales afectaban su base y la estructura del edificio se resentía.

En los largos períodos de crisis económica, la navegación y las actividades portuarias disminuían. De los dos primeros sigleos de la Edad Moderna hay pocas noticias de actividades marítimas. Las atarazanas debían continuar sus construcciones, pero no hay informaciones sobre sus actividades. La Lonja pasó en el siglo XVII a ser un almacén de mercancías, igual que la fortaleza de la Avanzada lo fue en esta época para la marina real y para el gremio de marineros, además de tener el oratorio de Santa Bárbara y la oficina del capitán del puerto.

La defensa más general de Palma que proyectaron los ingenieros militares consistía en la construcción de una nueva muralla que rodeaba totalmente el núcleo urbano por la parte de tierra. Se puede considerar acabada esta obra en 1696, pero dejaba algunos tramos de costa sin protección. Se inició la nueva muralla marítima que no estuvo acabada hasta un siglo después.

Durante el siglo XVI no se conocen obras en el puerto mantenido por el Colegio de la Mercadería, salvo el arreglo de unos desperfectos que en 1581 causó un gran temporal. En el año 1594, cuando el muelle ya debía estar reparado de los desperfectos de 1581, se comenzó su prolongación y la construcción de un contramuelle

En 1613, en el plano del Virrey Coloma al Rey Felipe III, el muelle aparece con la longitud que debía tener tras las obras del siglo anterior y con la torre de defensa en su extremo. El plano señala claramente la desviación de la Riera, obra que resultó problemática para el puerto ya que la ausencia de desagües provocó un cierto problema de pérdida de calado. Este plano recoge un proyecto de contramuelle cercano a la punta del baluarte de San Pedro para impedir que los sedimentos de la Riera penetrasen en el muelle; pero este contramuelle no se realizó hasta bastantes años después.

En 1623, el Colegio de la Mercadería proponía a los jurados la construcción de embarcaciones para el dragado del puerto. Los sedimentos aportados por la Riera habían disminuído la profundidad de las aguas en la zona del muelle, lo que dificultaba las operaciones portuarias.

plano Garau
Plano de Garau 1644

Los tipos de embarcaciones dibujados en el Plano Garau (1644) son diferentes a los del Retablo de Sant Jordi, pintado un siglo y medio antes. Continúan habiendo galeras, aunque su número y tamaño en relación a las otras embarcaciones es menor. Sólo dos grandes galeras parecen estar fondeadas mientras que tres o cuatro más pequeñas están atracadas de popa al muelle.
Hasta seis navíos están o anclados o parece que llegan en esos momentos al puerto. Tienen dos o tres mástiles y bauprés y están aparejados con velas cuadras (excepto la latina del “arbre de mitjana”). Son “vaixells amb aparell rodó”.
Embarcaciones de capacidad intermedia tienen dos o tres mástiles con velas latinas. Las mayores serían jabeques del siglo XVII con sus características: trinquete caído a proa y mayor y mediana “en candela”.
Las otras embarcaciones medianas y pequeñas serían las “sageties”, las “barques” y los “llaüts”.
Algunas embarcaciones parece que tienen una “tarquina” en el mástil de “mitjana”.
Por último, hay dibujadas numerosas barcas pequeñas de remo que se muven entre las embarcaciones fondeadas y que son las barcas y botes dedicadas a la comunicación con tierra de los grandes navíos.

En el muelle se ve claramente la torre de defensa, sólo están amarradas embarcaciones de capacidad media, ya que las grandes no debían encontrar suficiente fondo. Están atracadas de popa al muelle y, en algunos casos, se distinguen los norais y “bites”.

En tierra, entre la Puerta del Muelle y la Lonja, hay algunas embarcaciones menores. La ciudad está protegida por un muro en el frente de mar, sólo abierta a la zona del puerto en la atarazana y la Puerta del Muelle que debían ser la única comunicación entre el núcleo urbano y el puerto.

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

Índice capítulo

1 September 2006

4. 5 La defensa del puerto de Mahón

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4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 5 La defensa del puerto de Mahón

Desde la conquista cristiana, el puerto de Mahón fue consiguiendo importancia en Menorca y en las Baleares. Anteriormente había servido para el fondeo de flotas y para refugio de embarcaciones, pero no se había utilizado como puerto comercial ya que la población de Mahón era muy reducida en comparación con la de Ciudadela que era la capital de la isla.

El rey Alfonso el Liberal desembarcó en 1287 en Mahón y propuso reforzar la muralla de defensa de la ciudad. Posteriormente, un conjunto de proyectos urbanos hicieron crecer de forma progresiva la población y la economía de la ciudad, sobre todo en el siglo XIV. Las posteriores crisis de las islas y de todo el Mediterráneo en el siglo XV provocaron oscilaciones importantes en el proceso de crecimiento de la ciudad, pero el aumento de la población, de la economía y, especialmente, de la actividad portuaria durante los siglos XVI y XVII llegaron a que Mahón tuviera el mismo nivel que Ciudadela.

A principios del siglo XVI Menorca tenía unos 6000 habitante y al final de siglo, unos 10000. Mahón en 1535 fue atacada y Ciudadela en 1558, que hicieron descender la población. A principios de los 1600, Ciudadela la capital recogía el 40% de la población total. El crecimiento relativamente constante de Mahón y las oscilaciones de Ciudadela comportaron que a principios del siglo XVIII la población de ambas ciudades estuvieran en derredor de los 4500 habitantes.

Con la isla bajo soberanía inglesa y el puerto de Mahón como base de su flota en el Mediterráneo y con una población similar a la de Ciudadela, el cambio de capital era previsible.

La conquista de Túnez, en 1535, por Carlos V tuvo una respuesta por parte de Barbarroja el 1 de septiembre de ese mismo año que fue el ataque contra Mahón. Los 2500 hombres de Barbarroja saquearon la ciudad y capturaron unas 800 personas que ya no regresaron nunca. El ataque artillero de Barbarroja demostró que eran necesarias otras murallas de defensa del puerto y de la ciudad ante la nueva artillería.

El primer proyecto de un fuerte o castillo lo realizó el ingeniero italiano Conde Hugo de Cesanne que visitó el puerto en 1551, pero su proyecto quedó abandonado.
Fue Juan Bautista Calvi quien, proveniente de Ibiza donde había diseñado las nuevas murallas y baluartes, quien propuso la edificación de un fuerte en una nueva ubicación y fue la que se llevó a cabo. En 1555, el mismo año en que llegó Calvi, ya se habían construído dos baluartes y al año siguiente los otros dos completaban los extremos del castillo renacentista que, aún no acabado, cumplió su primer servicio en 1558 cuando una poderosa escuadra turca mandada por Mustafá Pialí Baixí atacó en 1558 Mahón y fue rechazada por la artillería del nuevo castillo. La escuadra de Pialí, formada por 140 barcos y 15000 hombres se dirigió a Ciudadela donde provocó la peor destrucción que ha sufrido la ciudad. Los turcos se llevaron 3500 cautivos, un 40% de la población total de la isla.

En 1575, otro prestigioso ingeniero militar, Peleazzo Fratín, que en Ibiza había trabajado en la ampliación de las murallas y baluartes, llegó a Mahón donde criticó el Castillo de San Felipe ya que la evolución de la artillería había dejado obsoleto un castillo creado sólo 20 años antes. Propuso modificaciones y una ampliación. El hermano de Peleazzo, Jorge Fratín, también ingeniero militar, continuó en la finalización de las obras en la década de los 80. En torno al castillo se comenzaron a construir algunas casas que constituyeron en el siglo XVII el arrabal nuevo de San Felipe.

En el castillo de San Felipe no se tuvieron que realizar cambios importante durante el siglo XVII, aunque se completó con algunas obras que aumentaron su capacidad artillera.
En este siglo, el esfuerzo defensivo se dirigió a completar las defensas de la capital, Ciudadela, con nuevas muralla y a dotar la costa con torres de defensa y atalayas, así como a construir el castillo de San Antonio que se inició en 1625 en Fornells, puerto natural que era a menudo refugio de piratas.

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

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30 August 2006

4. 4 La defensa de la ciudad de Ibiza

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4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 4 La defensa de la ciudad de Ibiza

El Príncipe regente Felipe (luego Felipe II) envió al ingeniero italiano Juan Bautista Calvi para proyectar unas fortificaciones capaces de resistir a turcos y berberiscos. La artillería del XVI, más potente y destructiva, hacía que las murallas medievales fuesen vulnerables. El ataque de Barbarroja a Mahón en 1535 y el de los turcos a Ibiza en 1543, así como otros ataques menores (Alcudia, Portocolom, Pollensa) fueron el motivo para estudiar el estado de las defnsas y proyectar otras nuevas.

Calvi dibujó primero un mapa de las islas de Ibiza y Formentera que reflejaba los principales accidentes geográficos; era “Il retrato di tutta l’isola de Eviza et delle Formentier” de 1553 el cual recogía los puertos principales y señalaba como infraestructura marítima especial el cargador de sal o muelle pequeño a la salida del puerto de la capital.

Calvi comenzó a dirigir las obras de las nuevas murallas en 1554. Proponía 6 nuevos baluartes. En 1555 deja Ibiza con la obra en construcción. El plano de las murallas que elaboró “Il ritrato grande della fortezza de Iviça” recoge esquemáticamente en el “pla de la Marina” el muelle de madera, el huerto de paraires donde se construían las velas y aparejos, la atarazana y la torre de Mar. El muelle denominado “cap de pont” o “cap de moll” era anterior a 1555 y se mantuvo hasta 1851, cuando fue ampliado y construído en piedra. Los elementos portuarios anteriores (el muelle, la atarazana y el huerto de pararires) se mantuvieron en los planos de Calvi y Fratin y llegaron hasta el siglo XVIII. Pero cambió su entorno: crecía el arrabal de La Marina y se cerró más el puerto con la creación de un “tombol” hacia la isla Plana que estuvo separada hasta comienzos del XIX. El tómbolo así como los desagües provenientes de las norias de la zona norte que desaguaban en el interior del puerto, hicieron que éste perdiera profundidad.

En los primeros siglos de la Edad Moderna, cambiaron las defensas de la ciudad. Dalt Vila, con sus barrios, estaba bien defendida. La Marina, el arrabal portuario, se comunicaba con Dalt Vila a través de la Porta de les Taules o antigua Puerta del Mar, abierta en el diseño de Fratin desde 1578. Las nuevas murallas y baluarte fueron eficaces en los ataques de 1578, pero la Marina sufrió el saqueo y la destrucción de gran parte del barrio, perdiendo 120 personas que fueron cautivadas.

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

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4. 3 El arte de navegar, las embarcaciones y los puertos

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4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 3 El arte de navegar, las embarcaciones y los puertos

El descubrimiento de América centra el interés de la navegación en el Atlántico y, en España, serán los puertos del sur de la península desde donde partan las expediciones. Sevilla se convierte en el centro organizador de las nuevas rutas. Desde 1503 la Casa de la Contratación fue el organismo encargado de la formación de los navegantes y de la elaboración de cartas, portulanos e instrumentos náuticos. Los cargos de Cosmógrafo Mayor y Piloto de Indias eran los máximos responsables de las anteriores funciones.

La tradición de elaboración de cartas náuticas se mantiene en Mallorca, pero en un proceso de decadencia. Los Prunes (Mateo, Vicente, Juan Bautista, los Olives (Jaume, Domènech, Joan Francesc), Jacob y Prieto Russo, Joan Martínes… Muchos trabajan fuera de Mallorca, en Florencia, Nápoles, Messina.
Desde inicios del siglo XVI las cartas náuticas y portolanos que incorporaban los nuevos descubrimientos geográficos se elaboraban en Sevilla. Juan de la Cosa, Diego Ribero, Alonso de Santa Cruz y otros muchos cosmógrafos aportan nuevas informaciones y técnicas en su cartas náuticas en las que el Mediterráneo dejó de ser el centro del mundo.

Las cartas náuticas y el compás provenientes de períodos anteriores se generalizaron y perfeccionaron en los siglos XVI y XVII. El atrolabio náutico, simplificación del astronómico y de origen árabe también se generalizó en esta época y se complementó con otros instrumentos que servían para calcular el ángulo de altura de algunos astros sobre el horizonte marino. Estos instrumentos fueron el cuadrante, la ballestilla y el nocturlabio. Otros instrumentos utilizados en esta época fueron el gnomon y la corredera. Pero el arte de navegar era más una cuestión de práctica que se adquiría a lo largo de años de esfuerzo que no de conocimientos teóricos aprendidos en tierra.

Las atarazanas de cada isla continúan su labor, aunque con embarcaciones pequeñas y medianas pues no se conoce ningún navío construído en las Baleares

Las embarcaciones de los primeros siglos de la Edad Moderna presentan innovaciones. El galeón fue el resultado de la evolución y mejora de naos y carabelas; era mayor y tenía un aparejo basado en tres velas cuadras con una latina en el mástil de mediana; tenía una mayor capacidad de carga, una mejor dotación artillera y una maniobrabilidad bien adaptada al Atlántico.

Las galeras y grandes embarcaciones basadas en los remos tuvieron su punto álgido en el siglo XVI en Lepanto. Desde ese momento empezó para las galeras una lenta decadencia hasta que en el siglo XVIII se prescinde de ellas.

Así como los galeones estaban muy bien adaptados al Atlántico, no ocurría lo mismo con el Mediterráneo, donde los diversos tipos de vientos son diferentes. En las islas no había apenas ni galeones ni galeras que exigían muchos remeros. En el Mediterráneo se usaban embarcaciones medianas y pequeñas aparejadas con vela latina que se adaptaba más a las condiciones variables de los vientos.

Los tipos más frecuentes eran, además de las naos y galeras (o embarcaciones similares: galeazas, galiotas), los llaüts, las barcas, las sagetas y, en epocas más tardías, la tartanas, “pollacres”, pincs, jabeques

Para todo este tipo de embarcaciones no se necesitaban realizar modificaciones en los puertos, los cuales prosiguieron sin cambios mayores su labor. La mayor dificultad estribaba en la seguridad frente a posibles ataques piratas y corsarios. La defensa de los puertos era una prioridad en los proyectos de esa época y a ello se encaminaron los esfuerzos con la construcción de castillos, fortificaciones, fuertes y murallas.

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

Índice capítulo

29 August 2006

4. 2 La economía, la demografía y la navegación

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4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 2 La economía, la demografía y la navegación

La población balear a comienzos del siglo XVI rozaba por alto los 50000 habitantes. Unos 40000 residían en Mallorca; 6000 en Menorca y 5000 en Ibiza. Formentera continuaría deshabitada hasta finales del XVII. La población balear a comienzos del siglo XVI era poca, dispersa y en situación de retroceso económico.

Con la Edad Moderna la situación no iba a cambiar. Las principales exportaciones eran el aceite y las telas de Mallorca, la sal y la madera ibicenca y los productos ganaderos - animales, lana, queso - de Menorca. Los mercados donde se dirigían estos productos era el entorno mediterráneo occidental: Nápoles, Cerdeña, Sicília y el norte de Africa; un poco hacia el Oriente, Rodas, y hacia el Atlántico. Las importaciones eran de productos agrícolas ya que la producción interior era insuficiente para autoabastecerse (harina, arroz, frutas, vino) que procedía del entorno próximo: Sicilia, Cerdeña, Valencia y las especias, esclavos y algodón del Oriente.

El único puerto que tenía alguna infraestructura para la carga y descarga era el de Palma; aunque la cantidad de mercancías era inferior a la de tiempos anteriores. La piratería obligaba a la formación de flotas de carácter militar. En 1510 se organizó una flota de 8 navíos para participar en la conquista de Bugía, así también en 1515.

En 1535, una gran expedición organizada por Carlos V contra Túnez, el puerto base de Barbarroja, triunfó, con lo que se continuaba la política de los Reyes Católicos con la conquista de Melilla en 1497, la de Fernando que conquistó Orán en 1509 y Bugía en 1510.
Barbarroja, como represalia, el mismo 1535, saqueó Mahón - por lo que se construyó el castillo de San Felipe en la entrada del puerto.
La toma de Argel de 1541 fracasó y desde entonces los ataques piratas se multiplicaron sobre las islas.
En 1543 los turcos atacan Ibiza y el año siguiente Portocolom.
En los años 1546, 1550, 1551, 1552 y 1553 se producen ataques en diferentes localidades de Mallorca. También en esta década España pierde las plazas africanas de Bugía y Orán.

Durante la segunda mitad del mil quinientos continúan los robos y saqueos con graves daños para las islas. En 1561, 1571 y 1578 hay diversos ataques. Especialmente graves fueron el saqueo de Ibiza de 1578 y el de Ciudadela de 1558.

La victoria de Lepanto de 1571 supuso una mejora, aunque transitoria, en el control de la piratería.

Los puertos isleños participaron ofensivamente aportando hombres y barcos y concentrando en Alcudia las flotas con rumbo a Túnez y en Palma las que iban a Argel, y Bugía. También en la defensa fortificando los puertos, construyendo torres de vigía y enmurallando las ciudades.

Pese a los ataques, en la segunda mitad del siglo XVI se produjo un importante crecimiento demográfico en todas las islas. En el 1600 Mallorca tenía unos 100000 habitantes, 36000 en Palma; Menorca 10000 habitantes y una cantidad similar en Ibiza

A finales del siglo XVII, tras un período muy agitado por la Guerra de los Treinta Años, las revueltas catalanas (quema de los segadores), largos períodos de sequía en Mallorca y un letal brote de peste a mitad de siglo, la población de Mallorca había disminuído y tenía menos de 100000 habitantes, la de Menorca había crecido hasta los 16000 e Ibiza también había crecido en menor proporción llegando a los 12000. Formentera empieza a poblarse en 1697.

Continúan al final del período las exportaciones tradicionales aunque en menor cantidad. Sólo a partir de 168 hay alguna recuperación que se truncará con la guerra de Sucesión.

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

Índice capítulo

4. 1 La crisis y los cambios a principios de la Edad Moderna

Filed under: navegación antigua

4. Los primeros siglos de la Edad Moderna

4. 1 La crisis y los cambios a principios de la Edad Moderna

Al final de la Edad Media unas crisis importantes sacudieron la sociedad y la economía de las Baleares y repercutieron negativamente en el tráfico marítimo y en la actividad portuaria.

En 1348 hay una letal epidemia de peste con brotes en 1361, 1383, 1388 y 1396 con fuerte descenso de la población.
Los ataques corsarios de genoveses y norafricanos empobrecieron las islas.
En 1359 Ibiza fue atacada y el campo saqueado por las tropas castellanas de Pedro el Cruel.
Formentera queda nuevamente despoblada a finales del siglo XIV.
En 1343 Mallorca pierde su reino y se incorpora al de Aragón, también en fuerte crisis económica, demográfica y de poder.
Se producen ataques a los barrios judíos que ponen en peligro el comercio y las finanzas. El ataque mayor se realiza en 1391 tanto en Palma como en Ciudadela.

1412: Compromiso de Caspe que entroniza la casa de Trastámara en Aragón.
Entre 1462 y 1472 se produce una guerra civil en Cataluña

Las Baleares llegaron al comienzo de la Edad Moderna en una situación de depresión demográfica, económica y social. Además, el marco internacional que da comienzo a esta nueva edad histórica es negativo para las islas mediterráneas:
1453 los turcos ocupan Constantinopla que da lugar a una disminución del comercio con oriente y a un aumento considerable del corsarismo y de la piratería.
El descubrimiento de América hace que se desplacen al Atlántico las rutas comerciales, con lo que será la costa atlántica quien toma la primacía en el comercio. Se produce el desarrollo de los puertos del Norte de Europa, especialmente de la Liga Hanseática.

Los siglos XVI y XVII suponen una transición de los puertos y de la economía exterior hacia una inserción en las relaciones marítimas internacionales, lo cual no se producirá en Mallorca e Ibiza hasta la segunda mitad del ochocientos.

Para Menorca la situación es algo diferente puesto que se suceden etapas muy críticas con otras de cierto crecimiento. Este ciclo se cerró con la invasión inglesa de 1708 y la dominación siguiente ratificada por el Tratado de Utrech.

Así que en Mallorca e Ibiza, la navegación quedó reducida a las mismas rutas que en la Edad Media e incluso a menos puertos debido a la hegemonía marítima turca en Oriente. Puertos y ciudades tienden a la defensa y no al crecimiento. Las primeras representaciones técnicas de los puertos ´forman parte de proyectos de fortificación, murallas y castillos dibujados por ingenieros militares en el siglo XVI

  1. La crisis y los cambios al inicio de la Edad Moderna
  2. La economía, la demografía y la navegación
  3. El arte de navegar, los barcos y los puertos
  4. La defensa de la ciudad de Ibiza
  5. La defensa del puerto de Mahón
  6. Construcción y defensa del puerto de Palma

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