El jardín del Consolat de la Mar
Quisiera hoy partir de uno de los antiguos planos de Palma. Me refiero al de Josep Font, realizado en el año 1800. Y de él selecciono un pequeño fragmento en el que podemos ver cómo era el puerto de Palma de aquel entonces.

A la derecha, señalada con el número 1 está la Catedral, junto a ella, con el número 2, el Palacio Real, al que hoy llamamos la Almudaina. A la izquierda, con diferente color, los jardines del Palacio Real, actual s’Hort del Rei. Al norte de ellos, el Convento de Santo Domingo con su huerta; y al sur, el Cuartel de Dragones, señalado con el número 5. Una Y griega nos indica la Puerta del Muelle. Yendo por el interior de la ciudad nos encontramos con la Lonja, señalada con el número 3, y, junto a ella, un pequeño jardín seguido del edificio del Consolat. La letra Z sobre la muralla indica que es el Baluarte del Rosario, llamado también de Chacón - baluarte que se derribó hacia 1875. No están hechos en esa época ni el muelle de la Lonja ni el Mollet de pescadores, los cuales se construirían a partir de 1830.
Pues mi intención hoy es acercarme a ese pequeño jardincillo que se encuentra entre la Lonja y el Consolat de la Mar. La Lonja era el edificio del Gremio de los Mercaderes, donde realizaban las transacciones comerciales. También en la Lonja se reunían, desde muy antiguo, los miembros del Consolat de la Mar que se ocupaban del puerto de Palma. El edificio anexo, actual sede del Govern Balear, era un almacén, una dependencia de la Lonja. Fue en el año 1800 cuando una Real Cédula dispuso la creación del Real Consulado de Mar y Tierra, el cual heredó las funciones y el patrimonio del gremio de mercaderes, así como se le traspasaron las competencias del antiguo tribunal del Consolat de Mar.
Jardín del Consolat
En 1808 estalla la Guerra contra el Francés. Mallorca no fue invadida por los franceses y en Palma se refugiaron muchos españoles que huyeron de la confrontación. Se calcula que hubo unos 40.000 refugiados que abarrotaron la ciudad y muchos pueblos de la isla. Esta oleada, superior a la que unos cuantos años antes Palma había vivido debido a la Revolución Francesa, produjo varios cambios importantes. Por una parte, fue entonces cuando se decidió construir la primeras casas de pisos, ya que apenas había sitio para tanta población; entre los refugiados hubo varios impresores y fue entonces cuando nacieron en la isla los primeros periódicos. Entre todos los refugiados, hubo dos que dejaron una importante huella. Uno fue Adrià Ferran, quien introdujo en esos años un nuevo estilo artístico, el Neoclasicismo, en las iglesias de Palma, diferente al Barroco reinante. No como refugiado político, pero también en esos años, Jovellanos, preso en Bellver, valoraba positivamente el arte gótico que desde el castillo veía en los edificios eclesiásticos antiguos de Palma, entre ellos, la Lonja.
La figura protagonista de este artículo es Isidro González Velázquez, arquitecto en una época en que los gremios no los reconocían y que estuvo en Palma entre 1810 y 1814. Provenía de Madrid, donde había estudiado Arquitectura con Villanueva en Aranjuez. Posiblemente él fuera el creador de la “Casita del Labrador”. Negándose a trabajar bajo las órdenes de José Bonaparte, se refugia en Palma y trabaja para el Ayuntamiento como arquitecto municipal.
Fue en 1811 cuando reforma lo que había sido un almacén de la Lonja - hay que tener en cuenta que en esos años de guerra, el edificio de la Lonja se utilizaría como fábrica de cañones -. Diseña el Consolat de la Mar y su pequeño jardín. Como en tantas ocasiones ocurre, su diseño sólo se ejecutó parcialmente; máxime en que los tiempos no estaban para gastos suntuarios, pero sí cerró el jardín y construyó la escalera elíptica, volada, en piedra y la Sala de Juntas, de bello artesonado.
El edificio fue empleado con funciones muy varias. El Consulado de Mar y Tierra, creado en 1800 desapareció en 1868. Fue después sede de la Junta Provincial de Agricultura, Industria y Comercio y luego Escuela de Magisterio Femenino durante varias décadas.
Me pregunto si fue el primer jardín público de la ciudad. Los jardines del Palacio Real no eran públicos; tampoco existía entonces la Glorieta de la Reina, ocupada por el Convento de San Francisco de Paula.
La Grevillea robusta de flores doradas
Actualmente está cerrado al ser parte de la sede del Govern Balear. Es bonito y está bien cuidado. Entre su vegetación destaca el árbol que está bajo la torre del reloj: una Grevillea robusta, de doradas y extrañas flores, por lo que este árbol ha recibido también el nombre de “pino de oro”. En Palma hay muy pocos y son de menor edad que el existente en ese jardín; están entre las plazas Madrid y Barcelona. Se utilizan poco como árboles urbanos puesto que, en toda época, dejan sobre el suelo parte de su ramaje.
La antigua puerta del Muelle y una verja de hierro poblada de madreselva cierran el paso a quienes pasean por Sagrera y, a quienes conocen la historia, nos recuerdan las épocas cercanas a 1808, cuando un arquitecto refugiado en Palma, proyectó el edificio del Consolat de la Mar y su jardín.
