La vía hacia la modernización en Mallorca: 1870 - 1900
El cambio de siglo representa para las islas Baleares la configuración de un modelo de desarrollo moderno definido por la integración de todos los sectores económicos. El último tercio del siglo XIX es un periodo de transformaciones generales en la economía isleña. El motor de estos cambios fue la creación de un capital industrial con claras vinculaciones con las actividades comerciales. El auge del comercio en el comienzo de la mitad del siglo animó la creación de industrias alimentarias y de tejidos que pudieron comercializar con las Antillas y crear allí entidades comerciales mallorquinas como principal mercado.
A partir de 1868 la situación cambia debido a la inestabilidad política y al incremento de la competencia comercial de los EEUU. Una parte importante del capital se retiró y regresó a Mallorca atraído por la expansión del cultivo de la vid
En 1872 la filoxera ataca las viñas francesas. Los grandes terratenientes de la isla pierden poder y con la llegada del capital antillano, las tierras se parcelan y se substituyen los cultivos tradicionales (cereales y legumbres) por otros más comerciales, como la algarroba, la almendra, la higuera y la viña.
El aumento del capital también afectó a la industria que inició o consolidó procesos de mecanización en el sector textil, calzado o industrias agro-alimentarias. Pero también en el sector secundario con implantación de nuevas fábricas, como de abonos minerales, pastas de sopa o maquinaria agrícola.
En estas condiciones, el sistema de comunicación entre los pueblos de la isla no era suficiente pues el sistema de diligencias era lento e irregular y cualquier tormenta lo afectaba. Los grupos empresariales deciden la implantación de la vía férrea, constituyendo en 1871 la Sociedad del Ferrocarril de Mallorca.
En cuanto a la comunicación con el exterior, se incrementa el tráfico en las rutas del Mediterráneo, aptas para la navegación a vapor. La demanda de Francia por la uva mallorquina, liberada momentáneamente de la filoxera, hará que se abran nuevos puertos al comercio exterior, tales como los de Felnitx y Sóller.
