Apuntes

13 January 2009

Siglo XIX: del camino de herradura al camino de hierro

Filed under: General

Los cambios que se produjeron en el transporte terrestre a lo largo del siglo XIX fueron de gran importancia. En el segundo tercio del siglo se produce un gran aumento del tráfico terrestre, lo que coincide con el incremento del transporte marítimo.

La Sociedad de Amigos del País (SEMAP) intenta reformar las rutas de comunicación del interior de Mallorca. Ninguna de las ordenanzas reales referidas a la conservación y mejora de los caminos y carreteras tuvo aplicación efectiva en las Baleares. Las escasas mejoras en los caminos más importantes no contaron con una política de conservación y reparación. La falta de recursos técnicos y financieros provocó un rápido deterioramiento de la red viaria, lo que se convirtió en una de las dificultades importantes para el comercio. Esta situación provocó que entre localidades costeras de la isla se utilizara el transporte en barcas que no a través de los caminos.

El primer intento serio para cambiar esta situación fue la creación de los estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. En el año 1846, Antonio López Montalvo, uno de los primeros ingenieros que salió de la Escuela, llegó a Mallorca para hacerse cargo de la Prefectura de Obras Públicas, desde la cual proyectó obras de mejora y de construcción de un nuevo trazado de carreteras por toda la isla. El panorama que describe en su primer informe es desolador para las tres islas. Sólo merecían el nombre de carreteras el camino de Palma a Inca; algunos tramos del de Inca a Alcudia; el de Palma a Sóller, sólo hasta Alfabia; y algunas secciones de los caminos de Palma a Artá, de Palma a Santanyí y de Palma a Valldemossa. Sólo un tercio del trazado del camino de Palma a Andratx era practicable por los vehículos de rueda. Así y todo, era necesaria la intervención en todo el conjunto de la red viaria mallorquina. En Menorca sólo era digno de mención el camino entre Mahón y Ciudadela, construído por el gobernador Sir Richard Kane en 1713 durante la primera dominación inglesa (1713 - 1756) y en Ibiza ninguno de los caminos existentes era digno para poder llamarlo carretera.

En la década de 1840 se llevaron a término importantes mejoras en la red viaria: se acondicionaron las principales y se proyectó un nuevo trazado en las carreteras de Alfabia a Sóller, de Inca a Sineu y de Valldemossa a Deyá. En 1851 se construyeron la carretera de Esporlas a Banyalbufar y los ramales de Alcudia a Campanet y a Sa Pobla. También es de este período la creación del vivero de árboles para plantar junto a las carreteras que da nombre a una barriada de Palma.

La legislación generada en la segunda mitad del XIX es muy rica en intenciones, pero estaban faltas de estudios técnicos justificativos necesarios para acercar las actuaciones e inversiones públicas a la realidad balear.
El primer Plan General de Carreteras de las Baleares, aprobado en 1849, se limitó a hacer una clasificación de los caminos y carreteras. De esta clasificación dependían las inversiones, las cuales priorizaban las carreteras generales. En Mallorca obtuvieron esta categoría la red radial que comunicaba Palma con algunas poblaciones: Palma - Alcudia; Palma - Sóller - Puerto de Sóller y Palma - Andratx. En Menorca tuvo esta categoría el eje Mahón - Ciudadela.
Las carreteras provinciales dependían de la Diputación y completaban la red radial: Palma - Capdepera; Palma - Santanyí; Llucmajor - Felanitx y Palma - Valldemossa. Fuera de Mallorca sólo se mejoró la carretera entre Ibiza y San Antonio.
El resto de caminos, con categoría de vecinales, quedaron sin inversiones públicas.

La existencia de una política de ordenación de la red viaria propició la creación de un sistema de transporte por carretera: las diligencias.
La primera línea de transporte regular se estableció entre Palma e Inca en 1837. El segundo servicio de diligencias inaugurado en Baleares fue en Menorca, entre Mahón y Ciudadela, en 1839. Las dos líneas estaban capacitadas para el transporte tanto de personas como de cargas. Ya en la década de 1840 se establecieron servicios ente Palma y los núcleos de Manacor, Llucmajor y Andratx.

Las importantes obras de construcción y mejora de caminos que llevó a cabo la Prefectura de Obras Públicas en la segunda mitad del siglo XIX permitieron la existencia de nuevas líneas de diligencias hacia Esporlas, Valldemossa, Sóller y Pollença. También se alargaron algunas rutas existentes; así, la de Palma - Llucmajor se alargó hasta Campos y un año después hasta Santanyí. Nuevas líneas fueron Palma - Artá y Palma - Binissalem con una salida diaria. En 1865 se estableció una diligencia entre Palma y Felanitx con paradas en Algaida, Montuiri y Porreres.

En toda esta primera etapa, la falta de competencia y de otros medios de transporte favorecieron el proceso de implantación del servicio de diligencias bajo un régimen monopolista. La consecuencia fue una red radial que no tenía muy en cuenta las necesidades reales de comunicación por el interior de la isla.
La lentitud de los vehículos, con una velocidad media de 8 - 10 Km/h y se escasa regularidad hacía que las condiciones del viaje resultasen desagradables. Estas características resultaban imposibles para el transporte de mercaderías perecederas y no llegaron a resolver los problemas de conexión entre zonas productivas y mercados.

La etapa expansiva del transporte por carretera quedó truncada con la aparición de un nuevo competidor. El ferrocarril generó una reestructuración de las líneas de diligencias, desapareciendo las coincidentes con el trazado del ferrocarril y cubriendo servicios hacia otras zonas.

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