Galería de los reyes de Mallorca en el Ayuntamiento de Palma
Recogido del Diario de Mallorca de hoy.
crónica de antaño
Galería de los reyes de Mallorca en el Ayuntamiento de Palma
BARTOMEU BESTARD (*)
Cuando uno visita el edificio del Ayuntamiento en Cort, una de las cosas que suelen llamar más la atención es la gran cantidad de cuadros que albergan sus paredes, sobre todo si se visita el Salón de Plenos o los pasillos y salas adjuntos. El grueso de esta colección pictórica lo constituyen los retratos de los hijos ilustres que dio el antiguo Reino de Mallorca y su origen se remonta a finales del siglo XVI, o principios del siglo XVII. La ordenación de todos los cuadros, tal como los vemos hoy en día, es fruto de la reconstrucción del edificio que se realizó después del desastroso incendio que tuvo lugar en Cort el 28 de febrero de 1894 y la posterior reubicación de las diferentes salas, colocándose los cuadros según dispuso Benet Pons i Fàbregues, encargado de la decoración del nuevo Salón de Plenos. Desde entonces, la galería de retratos de los reyes de Mallorca y otros miembros de su dinastía -que puede ser considerada el embrión de la colección pictórica municipal-, se localizan en el pasillo que une alcaldía con secretaría -también conocido como el pasillo de los pasos perdidos-, con la excepción del cuadro del rey fundador: Jaime I, que como se sabe ocupa un lugar destacado en el Salón de Plenos. En este “pasillo de los reyes de Mallorca”, podemos contemplar lo que sin duda es la colección más antigua de retratos al óleo de los miembros de la dinastía mallorquina. Los reyes son: Jaime II, representado con armadura y capa roja; Sancho I, representado con indumentaria cortesana -con túnica y una ostentosa venera- y que curiosamente enseña una rosa en la mano, aludiendo, seguramente, a lo pacífico de su reinado; y Jaime III, con armadura, capa blanca y la espada desenvainada, iconografía que refiere a la denominación del rey como el “Temerario” y a su trágico encuentro con la muerte en la Batalla de Llucmajor, en las sementeras de sa Llapassa. Además, los tres reyes se representan coronados, pues, al contrario de lo que pasa con los reyes de Castilla y León, los de Mallorca -y los de Aragón- sí portaban corona sobre sus testas. Los mismos cuadros aparecen blasonados con las armas del Reino de Mallorca, y una leyenda en la parte superior los identifica. Los otros miembros de la Casa Real Mallorquina son el infante Ferrando, hijo de Jaime II y padre de Jaime III, príncipe del Peloponeso; Jaime IV, hijo de Jaime III; Fray Jaime de Mallorca, hijo primogénito de Jaime II, que renunció al trono para ingresar en la orden franciscana, en la corriente espiritualista; Constanza de Aragón, hermana de Jaime I y fundadora del convento de las Trinitarias en Mallorca o Nuño Sans, tío del rey Jaime I y que tuvo un importante papel durante la conquista de Mallorca. También, en esta galería encontramos retratos de dos monarcas más: el del emperador Carlos I y el de Isabel II, cuya representación en el pasillo se justifica por haber, ambos, visitado Mallorca. Finalmente, cierra la colección un retrato de Aníbal, que según la tradición nació en Balears.
Todos estos cuadros fueron encargados en 1623 por los jurados del Reino, al pintor Antoni Reus, discípulo de Jeroni Xaverí. Parece ser que a la muerte de Reus, continuó el trabajo Miquel Calafat, de quien se tienen muy pocos datos.
La iniciativa de los Jurados de encargar los retratos, a principios del siglo XVII, la debemos atribuir principalmente a dos motivaciones: a la moda que se impone en la Isla, y fuera de ella, de pintar retratos; y a la voluntad por parte de la Universidad de resaltar los episodios y personajes más destacados de la historia del Reino de Mallorca. La primera motivación se explica gracias al cambio de mentalidades y a la transformación del gusto artístico de la época, que propició la aparición de nuevas categorías pictóricas, entre las que encontramos el retrato. Los primeros modelos que se hicieron fueron sobre monarcas y personajes destacados de la Antigüedad. En cuanto a la segunda motivación, mucho menos estudiada, algunos autores defienden que fue provocada por los jurados como acto de reafirmación institucional propia frente a las incipientes iniciativas centralizadoras de los Austrias. En definitiva, no se sabe con certeza cuál fue la auténtica motivación. Lo que es indiscutible es que en ese momento, se inicia la galería de retratos de los reyes del reino privativo; la de varones ilustres; se encargan varios cuadros de grandes dimensiones sobre temas religiosos; pero también sobre figuras como Ramon Llull; sobre la ejecución de los héroes Cabrit y Bassa; del rey Jaime I; sobre escenas de la Conquista… y todas esas iniciativas no son gratuitas. También sabemos con certeza que conociendo la historia de cada uno de esos cuadros, legados todos ellos por nuestros antepasados, tenemos acceso a los pasajes más importantes de la historia de Mallorca.
(*) Cronista oficial de la ciudad
Otros escritos de Bartomeu Bestard:
Los cátaros en el antiguo Reino de Mallorca
Santa Catalina Thomàs
