Sa Torreta: Capità Antoni, en el puerto
Artículo escrito por Joan Riera y publicado en el Diario de Mallorca del miércoles, 25 de octubre de 2006.
Capità Antoni, en el puerto
Antoni Barceló i Pont de la Terra sería lo que los americanos llaman un self made man, un hombre hecho a sí mismo, con la salvedad de que en el siglo XVIII era prácticamente imposible prosperar desde la nada en un oficio reservado a la nobleza. Comenzó siendo un simple marinero en el jabeque de su padre y acabó su carrera como teniente general
Una escultura en bronce obra de Remigia Caubet de principios de los años 70 le recuerda en el paseo Marítimo, en las proximidades del Club de Mar.
Su fulgurante ascenso se produjo gracias a la admiración que le profesaba el rey Carlos III. El hecho de haber ganado todos sus cargos en la lucha contra los piratas que asolaban el Mediterráneo, y no por su nacimiento, le granjeó la enemistad de los oficiales de la Armada, pero siempre contó con el fervor de sus subordinados, quienes admiraban su valor y su habilidad estratégica en los combates.
Este palmesano estático está representado de medio cuerpo, viste uniforme militar y se dispone a abrir su catalejo para observar los peligros que se avecinan en el horizonte. En la cara parecen reflejarse algunas de las cicatrices que le dejaron los fieros combates contra los corsarios.
El Capità Antoni, así se le conoció siempre en Palma, fue el mallorquín más popular del siglo XVIII. A los 19 años sostuvo su primer combate contra los piratas. Después de numerosas victorias, cuyo objetivo era preservar las rutas marinas entre Mallorca y la península, fue incorporado a la Real Armada. En 1775 participó en el asaltó a Argel, donde evitó un gran desastre para la infantería española. Barceló inventó las lanchas cañoneras y con ellas bloqueó Gibraltar durante dos años. Dos bombardeos consecutivos contra Argel forzaron a las autoridades de la ciudad a pactar el fin de la piratería. En 1790, con 73 años, fue llamado de nuevo para atacar Argel.
Al pie del monumento se lee esta inscripción: “Al patrón don Antonio Barceló, teniente general de la Real Armada. 1717-1797″. El Capità Antoni pasó toda su vida en el barrio del Puig de Sant Pere, en el Carrer del Vi hay una placa que le recuerda. Fue un gran benefactor de la iglesia de Santa Creu, en la que fue enterrado tras su muerte.
Joan Riera: Sa Torreta: Capità Antoni, en el puerto (Ciudadanos estáticos VI)

