Apuntes

27 October 2006

Sa Torreta: Juníper Serra, en Sant Francesc

Filed under: Personajes

Artículo escrito por Joan Riera y publicado en el Diario de Mallorca del 27 de octubre de 2006.

Juníper Serra, en Sant Francesc

Joan Riera

Un monje franciscano junto al convento de los franciscanos. La estatua de Juníper Serra (1713-1784) en bronce se encuentra frente a la fachada de la basílica de Sant Francesc. Fue hecha en bronce por Horacio de Eguía, el escultor vasco que se afincó en Mallorca tras la Guerra Civil.

Del fraile de Petra se destaca su labor evangelizadora en California. No en vano fue el fundador de nueve misiones estables en el rico Estado norteamericano de las que han nacido algunas grandes ciudades como San Diego.

La escultura palmesana resalta dos de los aspectos atribuidos al franciscano mallorquín beatificado por Juan Pablo II en 1988: el primero -que se resalta con la cruz en su mano derecha- es su afán evangelizador que le llevó a recorrer, casi siempre andando, miles de kilómetros por territorios inhóspitos; el segundo representado inconográficamente con el niño al que abraza con su mano izquierda- es el ser valedor de los indígenas frente a los abusos de la soldadesca. Un valor que le niegan algunas organizaciones indígenas norteamericanas

Nacido Miquel Josep Serra Ferrer, ingresó en la orden franciscana en 1730. En 1749 fue enviado a México junto a otros 20 compañeros de congregación. Su primer destino le llevó a Querétaro. Cuando en 1767 Carlos III expulsó a los jesuitas de Nueva España y California, Junípero inició la labor que le ha convertido en el único español que tiene una escultura en el The National Statuary Hall, en el Capitolio de Washington, y a ser considerado uno de los grandes prohombres californianos.

La iconografía juniperiana con numerosas representaciones en California- tiene un punto común y distintas variables. Siempre va vestido con el hábito franciscano, a partir de ahí es habitual verle en compañía de un indio, esgrimiendo la cruz o sirviéndose de un palo para resaltar su aspecto de caminante o el padecimiento de una enfermedad crónica en una pierna.

La escultura que se puede ver en la plaza de Sant Francesc se fundió en 1965 con la intención de colocarla en el Parc de la Mar, aunque posteriormente la idea fue rechazada. Estuvo unos años en Jaume III y finalmente encontró acogida junto a la comunidad franciscana.

Joan Riera: Sa Torreta: Juníper Serra, en Sant Francesc (Ciudadanos estáticos VII)

26 October 2006

El Consell cataloga la colección Marroig

Filed under: Patrimonio y museos

Noticia aparecida en el Diario de Mallorca del día 26 de octubre del 2006 y firmada por Lourdes Durán:

El Consell cataloga la colección Marroig

Catalina Cantarellas redacta el inventario de las cerámicas y vidrios que rescató el constructor y que fueron adquiridos por la Diputació en 1928

LOURDES DURÁN. PALMA.

Bartomeu Marroig fue un constructor que, sin embargo, mostró un interés inusitado por salvaguardar tesoros del patrimonio mallorquín. En 1928, la Diputació Provincial de les Illes Balears adquirió la colección a sus hijas, cuyo coste económico estaba valorado en 15.000 pesetas. Entre los hallazgos que su curiosidad rescató de una más que probable pérdida, la colección de cerámica.

Catalina Cantarellas, catedrática de la Universitat balear, ha redactado el catálogo de las 232 piezas, cuyo inventario y conservación han sido llevados a cabo por Magdalena Riera, Miquel A. Capellà, Carme Colom, Francesc Martorell, Anna Torres, Francesca Tugores, Alfredo Claret, Inmaculada Rigo e Isabel de Rojas. Hoy se presenta al público el volumen, dentro de la colección del Consell, Gresol, dedicada a difundir el patrimonio museístico y las colecciones museográficas de la institución.

El catálogo no se acompaña de exposición, aunque una pequeña parte significativa de estas piezas se exhibe en el Palau del Consell.

Cronología
Las cerámicas y baldosas recogidas por Marroig cubren un periodo cronológico que va desde el siglo XI, la más antigua, al siglo XX. En opinión, “muy personal”, de la arqueóloga Magdalena Riera, las más destacadas son una baldosa del siglo XIX encontrada en el convento del Carmen en Palma y otra del siglo XIX, hallada probablemente en la iglesia de Sant Elm en Palma. “Están quemadas, pero en mi opinión son las más bonitas”. Destacan, asimismo, las cerámicas góticas de Valencia, de la casa Zaforteza.

La arqueóloga señaló que “las fichas que se han elaborado de las piezas son muy simples y con datos muy precisos. No aportan detalles descriptivos”.

El constructor encontró entre los escombros muchos de estos restos que se han clasificando y restaurado. Otros, procedían de la demolición de conventos.

Desde el origen, la colección se relacionó o estuvo vinculada con la creación de la biblioteca artesana, concretamente la Biblioteca Provincial de Cultura Artesana, promovida por Miquel Font i Gorostiza. “Fue un instrumento muy útil para preservar la cultura artesanal de la isla”, incidió ayer Francesc Riera, jefe del Servei Cultural del Consell.

Destaca en el volumen, que hoy se presentará públicamente, la inclusión por vez primera de la colección de vidrios. Algunas de sus copas proceden de la Real Fábrica de Cristales de La Granja de San Ildefonso, de Inglaterra y de Mallorca, las más sencillas.

Dolça Mulet quiso reconocer ayer la labor de Bartomeu Tous, secretario general del Consell de Mallorca, que “impulsó esta colección desde siempre”.

25 October 2006

Sa Torreta: Capità Antoni, en el puerto

Filed under: Personajes

Artículo escrito por Joan Riera y publicado en el Diario de Mallorca del miércoles, 25 de octubre de 2006.

Capità Antoni, en el puerto

Antoni Barceló i Pont de la Terra sería lo que los americanos llaman un self made man, un hombre hecho a sí mismo, con la salvedad de que en el siglo XVIII era prácticamente imposible prosperar desde la nada en un oficio reservado a la nobleza. Comenzó siendo un simple marinero en el jabeque de su padre y acabó su carrera como teniente general

Una escultura en bronce obra de Remigia Caubet de principios de los años 70 le recuerda en el paseo Marítimo, en las proximidades del Club de Mar.

Su fulgurante ascenso se produjo gracias a la admiración que le profesaba el rey Carlos III. El hecho de haber ganado todos sus cargos en la lucha contra los piratas que asolaban el Mediterráneo, y no por su nacimiento, le granjeó la enemistad de los oficiales de la Armada, pero siempre contó con el fervor de sus subordinados, quienes admiraban su valor y su habilidad estratégica en los combates.

Este palmesano estático está representado de medio cuerpo, viste uniforme militar y se dispone a abrir su catalejo para observar los peligros que se avecinan en el horizonte. En la cara parecen reflejarse algunas de las cicatrices que le dejaron los fieros combates contra los corsarios.

Capità Toni

El Capità Antoni, así se le conoció siempre en Palma, fue el mallorquín más popular del siglo XVIII. A los 19 años sostuvo su primer combate contra los piratas. Después de numerosas victorias, cuyo objetivo era preservar las rutas marinas entre Mallorca y la península, fue incorporado a la Real Armada. En 1775 participó en el asaltó a Argel, donde evitó un gran desastre para la infantería española. Barceló inventó las lanchas cañoneras y con ellas bloqueó Gibraltar durante dos años. Dos bombardeos consecutivos contra Argel forzaron a las autoridades de la ciudad a pactar el fin de la piratería. En 1790, con 73 años, fue llamado de nuevo para atacar Argel.

Al pie del monumento se lee esta inscripción: “Al patrón don Antonio Barceló, teniente general de la Real Armada. 1717-1797″. El Capità Antoni pasó toda su vida en el barrio del Puig de Sant Pere, en el Carrer del Vi hay una placa que le recuerda. Fue un gran benefactor de la iglesia de Santa Creu, en la que fue enterrado tras su muerte.

Joan Riera: Sa Torreta: Capità Antoni, en el puerto (Ciudadanos estáticos VI)

20 October 2006

Sa Torreta: Despuig en Santa Magdalena

Filed under: Personajes

Artículo escrito por Joan Riera y publicado en el Diario de Mallorca del viernes, 20 de octubre de 2006.

Despuig en Santa Magdalena

Si tenemos que hacer caso a los tópicos, la escultura del cardenal Antoni Despuig i Dameto (1745-1813) se corresponde con la imagen de un príncipe de la Iglesia en la transición entre los siglos XVII i XIX. Si hay que indagar en la personalidad del personaje, el rostro refleja al político vaticanista sagaz que sin duda fue el ilustre mallorquín.

La mole de bronce es obra del artista Damià Ramis y fue instalada en la fachada de la iglesia conventual de Santa Magdalena en 2005 por iniciativa de Sa Nostra, el Ayuntamiento y la Associació de Veïnats de Sant Jaume.

El cardenal Despuig es uno de los personajes más destacados que ha dado la isla. Procedente de una poderosa familia mallorquina, eligió la carrera eclesiástica en la que llegó a ocupar las más altas dignidades. Fue obispo de Orihuela, arzobispo de Valencia y Sevilla y patriarca de Antioquía. Fue creado cardenal por Pío VII, junto a quien sufrió la persecución napoleónica.

Cardenal Despuig

La escultura lleva un libro en la mano, símbolo del interés por la cultura que le acompañó toda su vida. No en vano fue el impulsor del célebre mapa de Mallorca y reunió en Raixa una colección de obras de arte que, de no haberse malvendido, formarían un museo que envidiarían muchas ciudades europeas.

El monumento a Antoni Despuig se levanta en una esquina de la plaza, sobre una roca sin pulir. No hay lugar mejor en Palma. Dos argumentos justifican esta afirmación. Primero, en la iglesia se encuentra el sepulcro de Santa Catalina Thomàs. El cardenal influyó decisivamente para que el Papa beatificara a la monja de Valldemossa que profesó en el convento y allí está enterrada.

En la iglesia también está el sepulcro del eclesiástico. A su muerte en 1813 fue inhumado en Lucca y su corazón trasladado a la isla. Casi dos siglos después, el entonces concejal de Cultura José Carlos Tous impulsó el viaje de los restos a su tierra natal. Llegó el 14 de octubre de 1993 y dos días después recibió sepultura a pocos metros de su admirada Catalina.

Este palmesano estático está representado con atributos cardenalicios. Es poco ágil, pero en cualquier caso muestra la herencia sólida de este mallorquín que dejó un espléndido legado político, religioso y cultural.

Joan Riera: Despuig, en Santa Magdalena

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