5. 2. El tráfico y las características de los puertos
5. Los puertos en el siglo de la Ilustración
5. 2. El tráfico y las características de los puertos
Los tipos de barcos de carga más habituales en el tráfico de cabotaje debieron ser muy parecidos a los del siglo XVII, pero los aparejos y las formas del casco los hacían más maniobrables.
Los grandes navíos, tanto de guerra como mercantes, fueron creciendo en tamaño a lo largo del siglo XVIII. Los puertos tuvieron que adecuarse. A mitad del siglo empezaron a elaborarse proyectos de mejoras en la infraestructura y de construcción de nuevos muelles. Los autores eran ingenieros militares y, en las últimas décadas, ingenieros de la Armada.
En cuanto a los tipos de mercancías, hubo bastante continuidad con el siglo anterior. Palma exportaba principalmente aceite, también, almendras y otros productos agrarios. En cuanto a manufacturas, tejidos de baja calidad (lana, lino, cáñamo) y era la segunda exportación en valor, tras el aceite. La importación principal continuó siendo los cereales.
Sí cambiaron los puertos con los que se traficaba. Así, en la primera mitad del siglo, el tráfico era principalmente con puertos del Mediterráneo occidental: Barcelona, Alicante, Marsella, Génova; también, aunque en menor medida, con puertos atlánticos: Cádiz, Canarias, Amsterdam, Hamburgo, Rotterdam, Londres. Los puertos de Londres y Amsterdam ganaron importancia en su tráfico con Palma entre 1750 y 1780 (hasta el 25% del comercio exterior). En las últimas décadas, el puerto más importante para el comercio exterior mallorquín fue Barcelona. En estas décadas se establecieron los primeros contactos con los puertos americanos ya que el Reglamento de Libre Comercio, del 12 de octubre de 1778 lo posibilitó.
Mahón tuvo una historia aparte. La conquista de Menorca por James Stanhope en septiembre de 1708, desarrolló el puerto y la ciudad de Mahón mediante varias medidas diferentes como, en el orden militar, las construcciones militares del hospital de la isla del Rey, la ampliación y mejora del castillo de San Felipe y de la base naval. En el orden de la Administración, mediante el traslado de los Tribunales del Gobierno, del Real Patrimonio y el establecimiento de la sede de gobierno en Mahón, lo que convirtió a esta ciudad en capital de la isla y, tercer orden de medidas, la concesión de puerto franco, de fomento de la actividad mercantil, del corsarismo y de las actividades derivadas de puerto de la Armada inglesa.
Sin embargo, la estructura económica apenas cambió con los ingleses. Introdujeron algunas especies agrícolas y razas ganaderas, mejoraron algunas infraestructuras.
El elemento más innovador en el tráfico portuario mahonés el comercio del grano dedicado al suministro de los destacamentos ingleses en el Mediterráneo. Importado desde Barbaria, se distribuía a través de Mahón; un tercio se consumía en la isla y el resto se exportaba a las dotaciones inglesas en Italia y, parte, a Mallorca. Em 1778, un centenar de embarcaciones menorquinas se dedicaban al transporte del trigo.
También se importaban productos agrícolas de los que la isla era deficitaria: patatas, arroz, aceite, carne salada y productos manufacturados como tejidos, esparto, cuero, papel. Los puertos con los que comerciaba eran los del Mediterráneo occidental y central, aunque llegaban a algunos orientales y también africanos: Génova, Liorna, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Marsella, Barcelona, Mallorca, Alicante, Cartagena y Gibraltar. También Alejandría, Trípoli, Argelia y Túnez.
La principal mercancia que exportaba Ibiza era la sal. El corsarismo también adquirió importancia en la sociedad ibicenca.
