4. 3 El arte de navegar, las embarcaciones y los puertos
4. Los primeros siglos de la Edad Moderna
4. 3 El arte de navegar, las embarcaciones y los puertos
El descubrimiento de América centra el interés de la navegación en el Atlántico y, en España, serán los puertos del sur de la península desde donde partan las expediciones. Sevilla se convierte en el centro organizador de las nuevas rutas. Desde 1503 la Casa de la Contratación fue el organismo encargado de la formación de los navegantes y de la elaboración de cartas, portulanos e instrumentos náuticos. Los cargos de Cosmógrafo Mayor y Piloto de Indias eran los máximos responsables de las anteriores funciones.
La tradición de elaboración de cartas náuticas se mantiene en Mallorca, pero en un proceso de decadencia. Los Prunes (Mateo, Vicente, Juan Bautista, los Olives (Jaume, Domènech, Joan Francesc), Jacob y Prieto Russo, Joan Martínes… Muchos trabajan fuera de Mallorca, en Florencia, Nápoles, Messina.
Desde inicios del siglo XVI las cartas náuticas y portolanos que incorporaban los nuevos descubrimientos geográficos se elaboraban en Sevilla. Juan de la Cosa, Diego Ribero, Alonso de Santa Cruz y otros muchos cosmógrafos aportan nuevas informaciones y técnicas en su cartas náuticas en las que el Mediterráneo dejó de ser el centro del mundo.
Las cartas náuticas y el compás provenientes de períodos anteriores se generalizaron y perfeccionaron en los siglos XVI y XVII. El atrolabio náutico, simplificación del astronómico y de origen árabe también se generalizó en esta época y se complementó con otros instrumentos que servían para calcular el ángulo de altura de algunos astros sobre el horizonte marino. Estos instrumentos fueron el cuadrante, la ballestilla y el nocturlabio. Otros instrumentos utilizados en esta época fueron el gnomon y la corredera. Pero el arte de navegar era más una cuestión de práctica que se adquiría a lo largo de años de esfuerzo que no de conocimientos teóricos aprendidos en tierra.
Las atarazanas de cada isla continúan su labor, aunque con embarcaciones pequeñas y medianas pues no se conoce ningún navío construído en las Baleares
Las embarcaciones de los primeros siglos de la Edad Moderna presentan innovaciones. El galeón fue el resultado de la evolución y mejora de naos y carabelas; era mayor y tenía un aparejo basado en tres velas cuadras con una latina en el mástil de mediana; tenía una mayor capacidad de carga, una mejor dotación artillera y una maniobrabilidad bien adaptada al Atlántico.
Las galeras y grandes embarcaciones basadas en los remos tuvieron su punto álgido en el siglo XVI en Lepanto. Desde ese momento empezó para las galeras una lenta decadencia hasta que en el siglo XVIII se prescinde de ellas.
Así como los galeones estaban muy bien adaptados al Atlántico, no ocurría lo mismo con el Mediterráneo, donde los diversos tipos de vientos son diferentes. En las islas no había apenas ni galeones ni galeras que exigían muchos remeros. En el Mediterráneo se usaban embarcaciones medianas y pequeñas aparejadas con vela latina que se adaptaba más a las condiciones variables de los vientos.
Los tipos más frecuentes eran, además de las naos y galeras (o embarcaciones similares: galeazas, galiotas), los llaüts, las barcas, las sagetas y, en epocas más tardías, la tartanas, “pollacres”, pincs, jabeques
Para todo este tipo de embarcaciones no se necesitaban realizar modificaciones en los puertos, los cuales prosiguieron sin cambios mayores su labor. La mayor dificultad estribaba en la seguridad frente a posibles ataques piratas y corsarios. La defensa de los puertos era una prioridad en los proyectos de esa época y a ello se encaminaron los esfuerzos con la construcción de castillos, fortificaciones, fuertes y murallas.
