1. 5 El mar balear bajo la hegemonía púnica
Los puertos de la época antigua
1. 5 El mar balear bajo la hegemonía púnica
Las primeras navegaciones regulares por el Mediterráneo se deben probablemente a las exploraciones griegas (1300 - 1200 aC), a las expansiones de los pueblos del mar (1200 - 1100 aC) y a las relaciones marítimas de los fenicios con los egipcios (1500 - 1200 aC), todas ellas en la zona oriental del Mediterráneo.
Posiblemente en torno al 1000 aC se debieron producir algunas exploraciones en las zonas centrales y occidentales. Es en el 800 aC cuando los fenicios exploran y controlan las costas del estrecho de Gibraltar. Partiendo desde los puertos de Sidón y Tito (Líbano actual), dominaron el sur del Mediterráneo. Su capacidad comercial y sus conocimientos sobre navegación son aceptados por los historiadores. Establecieron colonias en la costa norte de África con cierta discontinuidad. Así la ciudad de Leptis Magna (al sur de Malta), Gadir (Cádiz), Noxa y Sardo (en Cerdeña) y Ebusus. Pero entre el Nilo y Leptis Magna el territorio estaba bajo influencia griega con destacadas ciudades como Naucratis y más tarde, desde su fundación en el 331 aC, Alexandria.
Durante la misma época en que los fenicios se asentaban en el sur, la hegemonía en el norte correspondía a los griegos, especialmente a los griegos foceos con origen en Focea, ciudad del Asia Menor. En el Mediterráneo occidental fundaron las ciudades de Massalia (Marsella) en el 600 aC y Emporion (Ampurias) en el 570 aC. Anteriormente habían fundado numerosas colonias en el Asia Menor, en Sicilia y al sur de Italia. También el dominio griego tenía algunas discontinuidades, como Etruria, con navegación, comercio y cultura propia.
Las Baleares, situadas en el límite de los dominios de las dos grandes civilizaciones marítimas. Quedaron primero bajo influencia fenicia, aunque muy pronto fue bajo Cartago, la gran colonia fundada en el 814 aC y que superó en crecimiento económico y poder a las ciudades fenicias.
Los griegos no desconocían las características de las islas a las que llamaron Meloussa, Gromioussa, Pitioussa y Ophioussa y, aunque no establecieran colonias, mantuvieron algún comercio con los puertos isleños.
De la primera época de la colonización de la isla (siglos VI y V aC) hay muy poca información sobre los barcos fenicios, que debían ser parecidos a los griegos. Pero es precisamente en esta época en que la construcción naval realiza varios cambios, que nos son más conocidos a través de los navíos griegos que de los fenicios. La disposición de los remeros se orienta con la espalda hacia proa; los aparejos y las velas aumentan de tamaño y en complejidad; aparecen los trirremes que desplazan a las birremes y a las pentecoras, construcción con clavijas para las tablas de forro del casco; inicio de las cuadernas y quillas y con la aparición de una poderosa arma: un espolón algo sumergido que rompía bajo el agua el casco y remos del barco atacado. Con ello las naves de guerra se diferencian notoriamente de las comerciales, siendo las primeras más estrechas y ligeras en las que se busca maniobrabilidad rápida y velocidad.
Las naves comerciales eran más anchas y cortas. La propulsión se basaba en la vela cuadrada con un aparejo más sencillo que en las bélicas; los remos sólo se utilizaban para las entradas o salidas de los puertos o en casos de necesidad. Eran naves más pesadas y con menos maniobrabilidad. Las medidas de un barco grande eran de 20 m. de eslora, 6 de manga y 2 m de calado y ya necesitaban puertos con unas condiciones de resguardo y profundidad muy superiores a los pequeños barcos de cabotaje que podían utilizar cobijos naturales en la costa.
Hay una nave griega, el Kyrenia, estudiada por arqueólogos y encontrada cerca de la población de Kyrenia en las costas de Chipre que podría ser representativa de la navegación comercial en el Mediterráneo entre los siglos VI y III aC. Sus dimensiones son de 14 m. de eslora, 4,2 m de manga, calado de casi 1,5 m., un único mástil y una vela de 65 metros cuadrados. Podría haber alcanzado velocidades de entre 2 y 5 nudos.
Los fenicios y cartagineses, además de la navegación de cabotaje, desarrollaron la navegación en alta mar orientándose por los astros, pero sólo durante unos pocos meses del año, de marzo a octubre. Cruzaron el Mediterráneo y exploraron las costas del Atlántico europeo y africano llegando a conocer el mar Rojo y el océano Índico. Según Heródoto, dieron la vuelta a África por el sur.
Los fenicios debieron ser los primeros constructores de puertos artificiales. Tras una primera etapa en que Biblos fue la capital, pasó a serlo en el siglo VIII aC Tiro, ciudad portuaria que dispuso de dos dársenas, una natural y otra construída, con un dique de resguardo que fue una de las grandes obras públicas de la antigüedad. Los dos puertos estaban unidos por un canal.
También en Arvad, Sidón y Atlit, ciudades fenicias, construyeron infraestructuras portuarias artificiales.
Cartago, colonia y ciudad portuaria de la civilización fenicia, fundada en el siglo IX aC y que se convirtió en en el principal puerto del Mediterráneo antes del dominio romano, pudo llegar a tener 400000 habitantes. Su puerto tenía una extensión de 12 hectáreas y estaba dividido en dos dársenas: la comercial, de 4 Ha. con muelles y almacenes y la dársena militar, de forma redonda con un islote en medio, que ofrecía capacidad para 100 embarcaciones de guerra.
Los fenicios y, más tarde, los púnicos, establecieron una red de ciudades, colonias y factorías en el Mediterráneo. En la costa nor africana desarrollaron las grandes ciudades portuarias de Hadrus, Leptis, Hadrumetum, Cartago, Útica, Hipo y Lixus. Al sur de la península ibérica fundaron Gadir, que controlaba el paso del estrecho y del río Tartessos; también establecieron otras ciudades entonces menores, como Malaka y factorías, Abdera.
En las islas mediterráneas tuvieron ciudades y mercados, en Chipre, Rodas, Creta, Sicilia, Cerdeña e Ibiza. A partir de Ebusus fundaron Mahón durante la segunda guerra púnica y establecieron, sin dominar las islas, pequeños poblados y factorías en Mallorca y Menorca.
Para el archipiélago, fue la primera civilización que impulsó una cultura comercial, que estableció poblaciones junto al mar y que creó una gran ciudad portuaria.
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